Divertida película sobre los orígenes del cine. El director Peter Jackson nos presenta en un falso documental, la biografía de Colin McKenzie un pionero de la historia del Séptimo Arte al que atribuye entre otros importantes merecimientos la invención del sonido o el color en las películas.
El mérito del film es indudable pues convence al espectador de la veracidad histórica de una sucesión de disparates: la creación de celuloide a partir del lino, la confirmación de que fue McKenzie quien grabó el primer vuelo a motor nueve meses antes que el realizado por los hermanos Wright, así como la búsqueda y el hallazgo de una majestuosa Ciudad Perdida construida en mitad de la selva por Colin como escenario de su película “Salomé”. Absolutamente todo es falso y al mismo tiempo parece creíble. Para conseguir ese realismo el film emplea los recursos más clásicos del documental televisivo: narrador, recortes de prensa, material de archivo, testimonios y las entrevistas a expertos. Después de escuchar la entrevista a Sam Neill sobre nuestro protagonista, nadie duda sobre la veracidad de la historia.
El fenómeno que generó el día de su estreno en la televisión neozelandesa fue tal, que los directores tuvieron que salir a aclarar en TV que aunque aquello tenía aspecto de documental su contenido estaba totalmente inventado.

