Se dice con razón que escribir un cuarteto de cuerda es el mayor reto que puede afrontar un compositor. Es así porque los reducidos medios instrumentales, con su inevitable transparencia y homogeneidad tímbrica, le obligan a concentrarse en lo esencial: la exposición y desarrollo de las ideas musicales.
Al igual que en el caso de la sinfonía, fue Franz Joseph Haydn quien dio carta de nobleza a esta forma musical. Cuando empezó a cultivarla, era poco más que un divertimento para las reuniones cortesanas, pero logró convertirla en vehículo privilegiado de expresión de su extraordinario talento.
La mayor parte de sus sesenta y ocho cuartetos, que por lo general se publicaron de seis en seis, son piezas muy notables o auténticas obras maestras. Dos de estas colecciones –Opus 71 y 74 o “Apponyi” y Op. 77 o “Erdödy”– dominan el conjunto.
Como suele ser habitual en este gran creador, la construcción es de una increíble solidez, pero al mismo tiempo muy variada y original. No faltan melodías de una gran inspiración y la habilidad para manejar y desarrollar los temas es portentosa. Además, el equilibrio entre los diversos instrumentos es admirable.
También Mozart, a pesar de su corta vida, logró componer veinte cuartetos, pero sólo diez de ellos alcanzan un grado de perfección comparable. Lo singular es que los dedicados al propio Haydn le impresionaron tanto que fueron decisivos para su evolución artística posterior, y el discípulo se convirtió de algún modo en maestro.
Desde luego estas seis partituras mozartianas resultan más accesibles, sobre todo por su singular riqueza melódica, que las dota de un peculiar encanto. En este sentido, son muy apropiadas para introducirse en un género muy exigente también para el oyente.
En la fonoteca de la UN contamos con la formidable versión de ellas que registró hace ya décadas el Quartetto Italiano. Bastante menos interés tiene la debida al Franz Schubert Quartet de Viena. En el caso de Haydn, se puede escoger entre la integral del Aeolian Quartet y la del Buchberger Quartet, interpretaciones dignas, pero que no se cuentan entre las mejores.

