Película galardonada con el Premio a la Mejor Fotografía en la edición 2012 del Festival Telenatura. Desde la costa y los acantilados de Bretaña; hasta la montaña de los Alpes ; pasando por los misteriosos bosques de los Vosgos o la Borgoña y el mundo subacuático del río Loira o la isla de Córcega, el documental nos revela una cara totalmente desconocida de Francia, nuestro país vecino.
Iniciándose la película en el invierno y finalizando en el otoño siguiente, los productores nos mostrarán la evolución que manifiesta el paisaje y la fauna que lo habita durante las cuatro estaciones, a través de espectaculares fotografías tomadas con cámaras de alta definición que nos descubrirán una Francia insospechada hasta ahora. Así veremos pasar el crudo invierno, estación en la que el reloj de la naturaleza se ralentiza, a una familia de zorros entre otras especies, que nos revelarán los métodos que utilizan para refugiarse del frío y obtener alimento. El paisaje se transforma, se llena de color y de vida: ha llegado la primavera y los zorritos por fin pueden abandonar su casa. Los productores nos ofrecen una Francia bellísima poblada por una abundante diversidad de flores y animales. La banda sonora, excelente, acompaña y potencia las escenas.
Transcurre el cálido verano y llega el cambio de estación. Ante nuestros ojos emerge un paisaje rebosante de amarillos, marrones y ocres, donde animales de todos los tamaños recogen las últimas reservas imprescindibles para pasar el invierno. Caen las hojas… es el otoño. Mientras suena de fondo el tic tac del reloj, indicio de que el ciclo ha dado una vuelta completa, la excelente narración de Sophie Marceau invita al espectador a abrir bien los ojos ante este maravilloso espectáculo que representa la France sauvage.

