En Aldealseñor, un pueblo de los páramos de Soria, viven en el año 2003 catorce habitantes, una comunidad de personas mayores, sencillas y felices, que constituyen la última generación de una comarca con más de mil años de historia. En la película, los vecinos van refiriendo algunos fragmentos de ese extenso pasado: nos muestran las huellas y los fósiles de dinosaurios; nos hablan de los castros celtíberos que pueblan la zona; y de su castillo de origen árabe, visible desde cualquier punto del pueblo, en el que ahora están construyendo un hotel para la gente rica en opinión de todos.
Mercedes Álvarez, la directora, que nació allí y emigró a la edad de tres años, relata en primera persona los escasos recuerdos de su niñez, mientras la cámara exhibe momentos de la vida cotidiana de sus catorce vecinos. La acción transcurre desde el otoño del 2002 hasta el verano del 2003, motivo por el cual podemos contemplar el espectacular paisaje del páramo soriano bajo el sol del verano, en la primavera y cubierto con un manto nevado. La magia del documental se esconde en las entrañables conversaciones mantenidas entre sus habitantes: hombres y mujeres de una cierta edad, pastores, agricultores y amas de casa que con palabras llanas debaten temas profundos como la Guerra de Irak, la Guerra Civil española, las elecciones o su propia filosofía sobre la existencia.
El ritmo pausado de la película se acomoda a la plácida vida en el pueblo, que en ocasiones se rompe con la llegada de extraños. La aparición por el pueblo de los diferentes partidos políticos con sus carteles y sus ruidosos himnos durante la Campaña electoral dan lugar a divertidas escenas provistas de un fino humor. La paz y el sosiego que disfrutan los habitantes de la zona provocan en el espectador el deseo de visitarla, cuando no, el deseo de trasladarse a vivir allí.

