El 22 de noviembre de 1963 es asesinado en Dallas John F. Kennedy, un trágico suceso del cual celebraremos su cincuenta aniversario en los próximos días. El presidente recibió tres disparos cuando circulaba a bordo de un coche descubierto por las calles de Dallas. Un francotirador disparó con un rifle contra la comitiva presidencial y Kennedy quedó mortalmente herido, falleciendo poco tiempo después en el Parkland Hospital de Dallas. Lee Harvey Oswald fue detenido rápidamente y acusado del asesinato. Oswald siempre negó su participación pero el caso nunca fue juzgado porque dos días más tarde, mientras era conducido y custodiado por la policía un gánster le mató de un disparo.
El documental, perteneciente a la colección Días que marcaron al mundo, hace una buena reconstrucción de los hechos de ese jueves 22 de noviembre, mezclando imágenes reales de archivo con una recreación de la vida de algunos de los testigos del suceso. Entre otros, el film nos hace una versión dramatizada de la vida durante ese día de una joven familia americana residente en Dallas, los Newman. Bill y Gaily Newman con sus dos hijos pequeños se encontraban en Elm Street en el preciso momento en que pasaba la comitiva presidencial. La familia se levantó esa mañana emocionada con la idea de ver al presidente y resultaron improvisados testigos de su asesinato. Oyeron los disparos, vieron de cerca la sangre en la cabeza del presidente y se tiraron al suelo aterrados como el resto del público presente. Durante las noches siguientes los niños no pudieron dormir solos debido al shock que sufrieron.
La característica especial de la película es mostrar este importante acontecimiento pero bajo la mirada personal de algunos testigos, en especial de los Newman, familia que encarna al resto de familias americanas.

