En Mediateca: Marais, piezas para viola de gamba

Durante el siglo XVII, el violín y su familia de instrumentos, por su mayor potencia y brillantez, acabaron desplazando a las violas de gamba, cuya edad de oro se vivió a principios del barroco. Solo en Francia, muy celosa de sus tradiciones, continuó habiendo grandes especialistas en el instrumento, cuya carrera profesional estaba vinculada a la Corte.

Tal vez el más importante, y desde luego el más prolífico, fue Marin Marais, músico de cámara del rey y discípulo del misterioso Señor de Sainte Colombe. La relación entre ambos inspiró hace algunos años la película titulada Todas las mañanas del mundo, cuya banda sonora se convirtió en un gran éxito.

Este repertorio y su misma técnica de interpretación fueron de hecho rescatados del olvido a finales del siglo XX sobre todo dos virtuosos: el belga Wieland Kuijken y el español Jordi Savall, sin duda su máximo valedor durante décadas.

Sus registros de los libros para viola de Marais fueron todo un hito. En ellos, hay tanto portentosas exhibiciones pirotécnicas, como momentos de extraña poesía, delicadeza y concentración. Todos los recursos expresivos del instrumento son explotados y llevados al límite en estas partituras, concebidas para ser tocadas en la intimidad de los salones.

No es éste un repertorio muy frecuentado, pero encierra verdaderos tesoros, y no es imprescindible una especial sensibilidad para disfrutar de él. Basta con dejarse llevar por la elegancia, la elocuencia y la brillantez de estas piezas.

Entre ellas destacan la muy hermosa Chaconne en Sol mayor, Le Tombeau pour Monsieur Lully, Les folies d’Espagne, Les voix humaines, o la espectacular Suite d’un gout etranger. Podemos disfrutar también de ésta última en la excelente lectura de un discípulo de Savall: el francés Christoph Coin.

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