En Mediateca: Rigoletto

Escuchar una ópera, sobre todo en su integridad, no es fácil. Hay que tener interés y contar con una cierta preparación. Sin embargo, hay algunas obras más asequibles que otras. Sin duda, tal es el caso de Rigoletto, uno de los títulos que integran la denominada trilogía popular de Giuseppe Verdi.

Su estructura dramática es muy efectiva, gracias a Francesco Maria Piave, uno de los mejores libretistas con los que trabajó el genio de Busetto. La trama está tomada de Le roi s’amuse, una pieza teatral de Víctor Hugo. Narra las tribulaciones de un bufón de corte, de conducta nada ejemplar, que está al servicio del Duque de Mantua. Tiene una hija, Gilda, cuya existencia mantiene en secreto, pero los cortesanos descubren y revelan el hecho al Duque, quien la seduce. Como venganza, Rigoletto contrata un sicario para asesinarlo, atrayéndolo a una cita con Gilda, pero la fatalidad hace que ésta acuda también a ella y acabe siendo la víctima, para desesperación de su padre.

Para ilustrar esta historia, sin duda en exceso truculenta, escribió Verdi una ópera que reúne dos características nada fáciles de conciliar: resulta muy efectiva y llena de melodías pegadizas, pero al mismo tiempo es de gran calidad y muy original. Quien no la conozca o sólo haya escuchado La donna é Mobile la celebérrima airetta del Duque, es muy posible que tenga la sensación de haberlo hecho.

En la Mediateca de la UN hay dos magníficos registros de esta obra maestra. El más antiguo está protagonizado por la gran María Callas, que canta maravillosamente y da a Gilda toda su carga emotiva. Le acompaña Tito Gobbi, uno de los grandes barítonos de la segunda mitad del siglo XX, quien a pesar de sus problemas con los agudos, ofrece una soberbia interpretación, llena de intención dramática. El Duque corre a cargo de Giuseppe di Stefano, cuando en plenitud de medios vocales, era capaz de desplegar todo el encanto de su privilegiado instrumento. La eficaz y sobria dirección de Tulio Serafín, redondea este registro histórico.

La segunda grabación cuenta con Alfredo Kraus, tal vez el mejor intérprete del Duque, que restituyó al papel toda su elegancia y brillantez. Gilda y Rigoletto son encarnados por dos estadounidenses, que cantan muy bien, aunque sin especiales sutilezas dramáticas. Anna Moffo pone su dulce voz al servicio de una visión un tanto convencional de su personaje. Robert Merrill exhibe su poderoso instrumento baritonal y supera los retos vocales del rol titular, que son muchos, aunque no termina de captar su complejidad psicológica. En el foso estuvo uno de los mejores directores de ópera del siglo XX: el húngaro Sir Georg Solti.

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