En Mediateca: Mompou: Piezas para piano

Este singular compositor barcelonés ocupa un puesto muy especial en el panorama musical del siglo XX. Aunque su vida trascurrió con suma discreción y nunca fue ni innovador, ni rupturista, sus obras han gozado y gozan de un amplio reconocimiento internacional, algo nada habitual.

Se formó en el París anterior y posterior a la Primera Guerra Mundial, donde pudo tratar a los numerosos colegas, de los más diversos estilos, que residían allí. Con todo, tal vez por su ascendencia francesa, fueron sobre todo los impresionistas, además de Satie, Fauré o Poulenc, quienes más influencia ejercieron sobre él.

La esencial de su obra está constituido por las numerosas miniaturas pianísticas, que, como un orfebre, fue puliendo en un incesante afán de lograr la perfección. Por la inspiración de las melodías, la elegancia de trazo y las sutiles armonías, con su enorme delicadeza y encanto, conmueven a cualquier oyente mínimamente atento

Las más célebres llevan por título Cançons i danses, y en ellas el artista usa temas de origen popular, por lo general catalanes, para elaborar emotivas evocaciones poéticas. Aunque la inspiración sea de otro tipo, algo parecido puede decirse de los Préludes, las Variations sur un thème de Chopin, u otros ciclos para el teclado, como Impresiones intimas o Suburbis. Más compleja es la escucha de los cuatro cuadernos de la Música callada, que son acaso lo más avanzado y depurado de su producción.

Sucede que Mompou era un excepcional intérprete de sus obras, que no reclaman un alto grado de virtuosismo, sino más bien sensibilidad, y tuvo la oportunidad de registrarlas casi todas. En la fonoteca de la UN contamos con esas grabaciones, que constituyen una auténtica referencia. Mucho menos interés tiene el registro debido a Herbert Henck, un pianista alemán especializado en el repertorio de vanguardia.
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