El realizador Sebastián Moreno nos ofrece en este documental otro punto de vista sobre la dictadura militar chilena, la de un grupo de fotógrafos que con gran coraje retrataron la sociedad de una época cargada de violencia. Son básicamente fotografías urbanas que reflejan las valientes protestas y manifestaciones de los chilenos frente al gobierno dictatorial y que evidencian el abuso de poder que ejerció durante su mandato, el régimen militar de Pinochet. Estas imágenes fueron después los testimonios que se aportaron en los juicios celebrados por los desaparecidos.
Para este grupo, fotografiar era su manera de luchar por la libertad y de denunciar las atrocidades que captaban con sus cámaras. Pero esta práctica, en ese momento de la historia de Chile, entrañaba un gran riesgo para sus vidas. Para intentar protegerse, nunca salían a la calle solos y se agruparon en una asociación, la AFI (Asociación de Fotógrafos Independientes) ya que no podían pertenecer a la Unión de Reporteros Gráficos, ligada entonces a la prensa oficialista del régimen. A pesar de las precauciones que tomaron, fueron perseguidos, arrestados, represaliados e incluso asesinados por la policía del régimen.
Este fue el caso de Rodrigo Rojas Denegri, quemado por una patrulla mientras fotografiaba una protesta. Tenía diecinueve años cuando murió. En su memoria se celebra el Día Nacional de la Fotografía en Chile, día en el que se distingue al mejor fotógrafo joven, con un premio que lleva su nombre.

