A principios del siglo XX habitaban nuestro planeta 100.000 ejemplares de tigre de Bengala y en la actualidad no quedan más de 1.400. Ante estas concluyentes cifras el camarógrafo Colin Stafford-Johnson se hace una reflexión: cómo explicaremos a nuestros hijos que tiempo atrás existió un hermoso animal llamado tigre extinguido a causa de la intervención humana. Esta reflexión que se hace el director al final de la película nos la deberíamos hacer el resto de los humanos y quizás así, aún le quedaría una oportunidad al hermoso tigre indio.
Durante seiscientos días Colin sigue y graba con su cámara la vida de una familia de tigres de Bengala en el bosque de Banthambhore en India. En la primera parte del documental el objetivo capta espectaculares tomas de las andanzas cotidianas de una madre y sus dos cachorros, a uno de ellos por las características de su cola le apodan Broken Tail. Un año después de la grabación, el tigre aparece muerto, atropellado por un tren a más de 150 millas de su lugar de nacimiento. Colin Stafford-Johnson y su compañero Salim se embarcan en un viaje paralelo al que debió realizar en su día el tigre, pretenden con ello entender los motivos que obligaron al animal a desplazarse hacia aquel lugar tan lejano donde encontró la muerte.
Colin y Salim a lomos de un caballo atraviesan impresionantes paisajes, montañas, ríos y aldeas donde por 150 dólares los lugareños te matan un tigre sin titubear. La enternecedoras imágenes del tigre de cachorrito jugando con su hermano junto con las de su cadáver tras el terrible final consiguen emocionar al espectador. Al final un rayo de esperanza nos recuerda que no todo está perdido: la noticia del viaje de nuestro amigo y su trágico final ha provocado que Sonja Gandhi una importante política india designe la zona geográfica de Darra Sanctuary como parque Nacional.

