La historia, comienza un día antes de la llegada del huracán Katrina. Kimberly Rivers Roberts, una afroamericana aspirante a rapera, utiliza su nueva cámara de vídeo para grabarse a sí misma y a su entorno, cuando la crecida de las aguas les tiene atrapados en la ciudad. «Va a ser un día para recordar», declara proféticamente Kim.
Tia Lessin y Carl Deal, los directores, abordan la cruda lucha por la supervivencia de Kimberly y el resto de sus vecinos, negros, pobres y con escasa preparación académica, en la Nueva Orleans del año 2005. El film combina grabaciones caseras de baja calidad técnica, con imágenes tomadas por los realizadores con el propósito de trasmitir al espectador dos cuestiones muy importantes: por un lado a través de sus relatos, logramos conocer cómo fueron sus años de infancia y adolescencia marcados por la droga, la violencia y la prostitución y comprender así su situación actual. Por otro el film muestra las estrategias de supervivencia de la población negra pobre americana para encarar no solo éste, sino otros dramas presentes en sus vidas.
El documental es eminentemente político y crítico con una Administración indolente con los damnificados, una población mayoritariamente negra y pobre, a la que en ese trance el gobierno pidió su evacuación sin poner los medios necesarios para llevarla a cabo. Los directores toman una posición firme a favor de los protagonistas denunciado con su película no sólo la pésima actuación de la Administración a la hora de afrontar los efectos del huracán y atender a los afectados, sino la situación que ya soportaba esa población desfavorecida antes que el huracán Katrina devastara la alegre ciudad del jazz.

