En Mediateca: La revolución altruista

¿Cómo sería cambiar una vida de un lobo de Wall Street furioso porque en su última prima sólo ganó 3,6 millones de dólares? ¿Qué le hizo cambiar al gran Sam Polk para dejar el mundo de las finanzas en Nueva York para fundar una asociación para ayudar a los pobres en Los Ángeles?

 

La empatía parece ser un requisito de cualquier acto altruista, pero ¿qué es la empatía? Sentir lo que otros sienten en ese momento, ponernos de su parte, llegar a entender a la otra persona de una manera casi completa. ¿Cuántas veces nos han hablado de empatía en nuestras vidas? El documental no sólo habla de la empatía como sentimiento, sino como hecho neurocientífico que ocurre tanto en los seres humanos como en los animales. Nos muestra un experimento hecho con chimpancés en el que descubrimos que ellos también ayudan y pueden sentir el sufrimiento ajeno, la necesidad de ayuda, el deseo de empatizar con el otro. El hecho de que nuestra sociedad esté formada por familias que se ayudan las unas a las otras demuestra que más de ocho billones de personas que habitan en el planeta son cooperativos. Sin embargo, si la cooperación es más efectiva que competición, ¿por qué seguimos decantándonos por esta última opción? ¿por qué no recupera el adulto la inocencia con la que jugaba de niño, como decía el poeta Rilke?

 

Se muestran también estudios científicos sobre los beneficios de la meditación en diferentes personas a partir de un análisis exhaustivo de la actividad mental en Matthieu Ricard, maestro budista y doctor en biología molecular. A su vez, una gran parte del documental se basa en diferentes actividades centradas en la meditación como medio para conseguir un mayor alejamiento de uno mismo y, por ende, un mayor acercamiento a los demás. En palabras del maestro Ricard: “La búsqueda de la felicidad egoísta supone que somos entidades separadas que podemos construir nuestra felicidad dentro de una burbuja, en la burbuja del ego, esa burbuja está rellena y pensamos en ‘yo’, ‘yo’, ‘yo’ todo el día y todo es como una tormenta en un vaso de agua, la más insignificante critica o algo que no sale de la manera en que queremos, siempre se trata de nuestros pensamientos, de cómo nos sentimos, todo surge como un enemigo, o una amenaza o como un objeto de deseo. Y ese pequeño mundo está siempre en confusión, y entonces la idea de que podemos construir nuestra felicidad dentro de una pequeña entidad y decir: ‘Yo no sé si los demás son felices y tampoco es mi trabajo’, básicamente está en desacuerdo con la realidad, porque nosotros estamos profundamente interconectados y no somos entidades separadas. Así que a nivel de la experiencia, la búsqueda de la felicidad egoísta es una situación doblemente perdedora, nosotros nos sentimos miserable, y hacemos miserable la vida de los demás además de no estar en concordancia con la realidad. Así que no funciona”.

 

Las ideas transmitidas por el documental llegan en un momento crucial de la humanidad, donde cada vez más impera el egoísmo y los propios intereses. Es una bocanada de aire fresco en una sociedad sin una fe más allá de los dispositivos móviles y las redes sociales.

 

Adrián Suárez

 

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