En Mediateca: Robin Williams: come inside my mind

En 2014, la decisión de Robin Williams de quitarse la vida conmocionó al mundo. Pocos actores en aquel momento exhibían la comicidad que él tenía de una forma tan natural, era como una máquina imparable de generar chistes, que se reía hasta de su propia sombra, y que incluso cuando hacía bromas obscenas, de las tildables como de mal gusto, el modo juguetón con que las ejecutaba las hacía más digeribles, resultaba casi inevitable sonreírse o soltar la carcajada.

Este documental de Marina Zenovich, que ya antes había manejado el género para hablar de Roman Polanski y Richard Pryor, es un esfuerzo serio por acercarse a Robin Williams, el hombre, el cómico y el artista, y meterse como sugiere el título en su mente, para tratar de entenderle un poco mejor, aunque sea imposible hacerse cargo de lo que le llevó al suicidio. En tal sentido no se omite su lucha contra las adicciones, ya en su juventud, cuando otro cómico popular, John Belushi, murió de sobredosis, o las enfermedades que le hicieron ser más consciente de su fragilidad, lo que incluye cirugía de corazón, Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy (DLB). Y en efecto, junto a las bromas ocurrentes y continuas, se adivina un lado más oscuro difícil de captar, y la sensación de que esto le cuesta comunicarlo a sus seres queridos, aunque no pretende ocultar sus problemas, muy reales; a veces, incluso trata de exorcizarlos en sus actuaciones en directo mediante un humor salvaje que tiene algo de patético.

Con producción para HBO de otro especialista del género, Alex Gibney, el film incluye mucho material poco conocido de la juventud de Robin, con sketches y monólogos en clubes, intervenciones teatrales como “Esperando a Godot” o una versión en el lejano Oeste de “La fierecilla domada”, y fragmentos de los shows televisivos con los que empezó a descollar, poco conocidos fuera de Estados Unidos, su personaje de hombre del espacio Mork en Días felices y Mork y Mindy. Por supuesto, también hay pasajes de sus películas más populares, como Good Morning, Vietnam o El club de los poetas muertos, con el “Carpe diem” que invita a hacer de nuestras vidas algo extraordinario. Entre los momentos desternillantes sobresale la ocasión en que está nominado a los Globos de Oro junto a Daniel Day-Lewis y Jack Nicholson, y estos dos son premiados ex aequo quedando él descartado.

Por supuesto hay testimonios vibrantes y sentidos de colegas, amigos y familiares, aunque con buen sentido se evita saturar, y es posible que algunos hayan declinado decir algo, vista la emoción que embarga a los que hablan en algunos momentos. (Decine21)

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